mis mayores frascos de conservas los he llenado digamos hace 8 años mas o menos, cuando
dejé la tormentosa adolescencia y empece a mirar hacia mi vida transcurrida hasta ese momento, 20 años que con un gran esfuerzo mental logré rescatar de los baúles de mis bisabuelos... tantas cosas, tantos recuerdos que enfrasque con tapa súper hermética y hoy, en un segundo intento de "no olvidar"escribo, algo así como un gran ayuda"memoria".
Las primigenias conservas se remontan a mi primer casa en la Calle Lavalle, casi esquina 9 de Julio, en San Juan, yo tenía tres años ya que mi hermano era recién nacido... un día mi mamá le daba de mamar y yo los miraba, era extraño, un bebe rubio casi payo, con sus dos cachetes succionando esas tetas que hasta hacia solo un par de años fueron mías... y en un momento... el saco su boquita y me miró y un chorro de leche salió disparado, jajajjaj yo me reía como loca, fue algo muy inesperado y recuerdo su carita riendo de mis carcajaditas por ese raro disparo láctico...
En esa misma casa que parecía tener dimensiones extra grandes, había un cuarto de baño realmente E-N-O-R-M-E y el baño mas gigante color verde que nunca mas vi en otra casa (o mis recuerdos están sobrevalorados...)
También el día en que mi prima Gabriela me enseño a sonarme la nariz, y me decía constantemente sopla!! sopla!! y yo dale a sopar con la boca!!!
Y una ves luego de muchos años nevó en San Juan era el año 1983 ó 1984 no lo recuerdo bien, y llegó mi tío Sergio con galletitas "anillos" de colores y juntos nos comimos las galletas mientras veíamos La Cenicienta en un tele blanco y negro, mientras por la ventana... copitos casi desarmados sobre el patio y la vereda.
En mi cajón de madera para guardar juguetes, habían entre otros, dos tesoros... un par de zapatos suecos que me había regalado mi abuela Aurora (que posteriormente fueron mutilados por mi abuelo Pepe bajo pedido de mi mamá)
Un día bajo una piedra enooooooooooooooorme que estaba en el patio, nos encontramos con mi tío Gustavo que solo tiene algunos años mas que yo un matuasto.. una especie de lagartija pequeñita que hay en los patios de mi provincia y tanto mirarlo... y subir y bajar la piedra... se nos escapo y nunca mas lo volvimos a ver..
Recuerdo el día de la mudanza, mucho lío y vasos dentro de papeles de diarios y yo jugando con mi pelotita"saltarina", y tanto salto y tanto la tiré sobre suelos y paredes... que como el matuasto al llegar a la nueva casa... nunca mas la volví a ver...
En la casa nueva vivían mis abuelos y después de algunos años mi mamá empezó a hablar sobre "la inscripción en la escuela del barrio", yo tenía muchísimo miedo, pensaba que me harían en el cuerpo una especie de tatuaje enorme por todo mi cuerpo ya que era eso representaba en mi mente una "inscripción"... luego de ir a los jardines de infantes de los cuales recuerdo solo algunas cosas, en el jardicito de la escuela del Barrio Kenedi tuve que pedir un día la merienda a la señorita... ya que el pobre de mi papá me llevo esa mañana sin comprarme nada de nada... y como me esperaba afuera hasta que yo terminara e irnos a casita lo escuchó todo... salió corriendo a un quiosco y me trajo la merienda retardada... cuando entró al salón en mi mesa habían variedad de cosas dulces que comen los niños y me dejó la mía y yo súper contentísima le dije: - no pá, no hace falta dejala para mañana!!! lo que el desoyó completamente y lo mismo dejó la mía al lado de los millones de caramelos y masitas....
Otra ves en otro jardín... el nuevamente pobre de mi papá olvidó retirarme... se hicieron las 5 de la tarde y no llegaba... yo le dije a la maestra que cerca de allí vivía mi tía Lidia y ellade muy mal gusto e idiota me llevó... cuando mi mamá salió de su trabajo me pasó a buscar por lo de la tía Lidia y nos fuimos a casita... cuando volvíamos caminando pasó mi papá en un auto rojo rapidísimo!!!! y al vernos frenó... subimos al auto y me tocó la cabeza con sus manos y luego la mejilla... yo no estaba enojada.. pero mi mamá y la maestra creó que si...,
En ese mismo jardín había una niña muyyyyy matona que confundía ayer con mañana y conformaba frases del tipo: mañana me regalaron un muñeca... y yo me reía de ella y le decía que hablaba mal... de todos modos era la dueña indiscutida del tobogán... también allí que es el jardín de la escuela Antonio Torres (Tucumán esquina Santa Fé), siempre al entrar a clases corriendo desde el patio pisaba los pies de una maestra que se quejaba de mi, y una ves me interese demasiado en una fibra de color turquesa, el color mas mágico y azul turquesa verde del mundo, tanto me gusto que lo guarde en mi bolsillo... si lo robé... y me pillaron y lo devolví, pero lo peor de todo fue que no me dejaron usarla nuevamente, nunca mas....
Al ingresar a la escuela primaria llegue un par de días mas tarde que el resto de los alumnos... la inscripción había pasado sin dejarme huella y llegué el día de gimnasia... con un par de zapatos de charol negros... y alguna que otra boludaza de 6 años dijo: vino de zapatos y tenemos gimnasia!!!! y yo me hizo sentir fatal... pues así transcurrió el día sin gimnasia y recortando papelitos de colores sola, en el aula...
Un día de mucho calor hice el peor globo que se puede realizar con un chicle, y embadurné todo mi guardapolvo y contra mas lo quitaba, mas lo extendía... lo mas raro de ese problema fue mi mamá prohibiendome comer chicle en la escuela y que metiera mi guardapolvo al congelador.
Allá por el año 1986 1987 en la Argentina se vivía una excesiva inflación de los precios ademas de la conllevada recesión y en las escuela se hacían toda clases de rifas y concursos para general algo de dinero... de este modo me gané un día una torta de chocolate con el número 19 y fuí llorando a recibirla, de la emoción... y algo mas tarde mi hermano se ganó un órgano eléctrico y pasó a retirarlo sin llorar y lo mejor fue la caravana de niños que nos acompañaron a casa para poder tocarlo...
Luego en casa pasábamos toda la tarde con mis abuelos que nos cuidaban y como siempre al barrio venían al "campito" circos y parques de diversiones, pues los juegos un poco rondaban según las actividades del "campito"... así un día mi hermano quiso jugar al "hombre bala", pero no salía disparado de un gran cañón, él, saltaba dentro de un tacho de 200 litros... lo cual produjo que una de esas raras expulsiones del "hombre bala" saliera mal... eran las 7 de la tarde y el tacho se tambaleó y cayó sobre unos pedazos de losas, lo que le produjo a mi hermano un corte en la cintura, arriba del culo, yo que de enfermería sabía un montón le tapaba la herida con papel higiénico mojado con agua... efectivo no, pero al menos estiré la situación hasta que nos pilló mis mamá...
Otro día jugando a "los equilibristas" me caí de un portón de chapa al suelo y me golpee el ojo derecho que estaba tan morado e hinchado que casi desmayé a mi abuela Berta. Del mismo modo me caí del árbol del patio, de la medianera y se me cayo una pala de hierro en la cabeza que me hizo un corte muy profundo en la cabeza, logrando esta ves sí que desmayara a mi mamá.
Recuerdo la pileta de carpa, como el mejor regalo de mi vida (de los Reyes no de mis padres) y recuerdo los líos que hacían para poder vivir mis papás con dos niños en esas épocas. Recuerdo el día en que encontré regalos dentro de una heladera vieja (no ya de los Reyes, sino de mis papas) y me paré delante de mi mamá y le dije: -Ma??? los reyes son os padres no??? a lo que ella respondió: -No Naty, como vamos a ser los padres?????, a lo que yo respondí: - He encontrado una Barbie y un muñeco de Rambo en la heladera vieja.... a lo que ella ya vencida... respondió: -Ok, no le digas al Seba si????
Lo cual desoí completamente y corrí y corrí y se lo conté.... Pero el Seba... no me creyó...
Tuve una infancia de totalmente abierta, ya no soy aquella negrita que cantaba y recitaba cada ves que se lo pedían, he perdido la frescura y la no- vergüenza de hacer, de reír a carcajadas de pensar que era una niña especial, he perdido el corregir a los demás, ya ni me corrijo a mi misma.
Era una nena despierta y que siempre andaba sucia de tanto jugar con mi hermano con quien he disfrutado tantas cosas, tan lindas, siempre fue el Seba un niño mas bien callado y muy dispuesto, cuando lo necesitaba siempre el gordo estaba ahí, como me he reído con el, creo que nunca mas me descontillaré de ese modo, tan inocente, tan real, tan sin internet ni celulares,, tan simple, tan lejos ya y por eso este revival a esos años 80´
1 comentario:
NO había pensado en el concepto de "mis conservas" Hay algunas dulces, otras ácidas, otras, quizás, echadas a perder....
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