Madrid, sábado, él se ha ido al gimnasio y estoy sola en casa escuchando la magnifica Esperanza Spalding, con mate rico rico de ese q lleva mas q buena yerba...
Adoro sobremanera estos momentos simples y desesperadamente míos... Me siento llena de una sustancia que me atraviesa el alma, me desprende de mi vida en comunidad, me desenchufa y crea un universito tan fantástico, soy la reina de mis cosas, de lo que miro, de lo que hago, soy poderosamente yo!
El depto hecho una mierda y yo, con mil cosas en la cabeza q ya no pueden esperar ver la luz y el oxigeno exterior. Lo primero encender la compu, lo segundo saber por donde empezar.
(Visto como mas "yo" me siento, aún en pijamas a rayas y bata rosa, y en los pies el regalo de reyes, unas botitas con diseños escandinavos, en fin, para cuando vivís en el hemisferio norte...)
Mirar por el balcón y ver, otro día de enero gris en Madrid, día húmedo y tristón, pero una empieza a acostumbrarse, el árido S J ya empieza a perder territorio climático.
(El pelo suelto que ahora por primera ves está largo, me molesta un poco, lo enrollo hacia arriba y lo clavo en el un palo de los chinos -esos descartables -)
Miro mis plantas, tan verdemente mías y mis anotaciones en papelitos chiquitos que ensucian mas que informan.
Veo el micro mundo que he creado en 45m2 al otro lado del planeta, y me gusta, me hace bien, me reconforta saber que he comenzado desde abajo, desde cero y recreado mi vida.
Tras el cristal de la ventana, una colección de viejos stick, (que por alguna extraña razón no puedo ni debo tirar) a las 5 me voy a jugar, esta noche cena con amigos.
(Debo antes de irme llamarle a mi hermano, mañana se va de vacaciones y quiero retener su vos por 7 días hasta que vuelva.)
Leo correos, leo blogs**, veo fotos de mis amig@s, me río, me siento cerquita, leo también el diario de cuyo, y el página.
(Debo escribirle a Celi que soñé con ella y la extraño un poco...)
Soy yo, próxima a tener solo un año menos que 30, tratando de ser normal, intentando nunca ser alternativamente idiota, sosteniendo cosas que solo a mi me interesan y escribiendo en este momento un trocito de mi vida, cosa loca y significante solo para algunos.
Escribo y el agua del mate se ha terminado tal ves, marcando el paso innecesario del día.